Los canarios de canto son aquellos que se crían, lógicamente, por la belleza de su canto, el cual ha sido modelado por el hombre a lo largo de los siglos buscando la pureza en la emisión del sonido (tono, intensidad y timbre) y la mayor musicalidad posible (ritmo, armonía y melodía), valiéndose para ello de su sensibilidad musical y de la excelente materia prima que el canario silvestre le proporcionó. La C.O.M. (Confederación Ornitológica Mundial) reconoce como razas de canarios de canto al Roller (Alemania), al Malinois (Bélgica) y al Timbrado Español. La principal diferencia entre el canto de estos canarios radica en el tono en que lo emiten y en el tipo de giros que realizan. Sirva como criterio diferenciador, en relación al tono de emisión del canto, que el Roller emite su melodía en tonalidades bajas, el Malinois en tonalidades medias y el Cantor Español en tonalidades altas, en relación a las otras dos razas y sin que por ello su canto resulte excesivamente elevado o estridente (en otras palabras y desmintiendo una cierta leyenda negra que circula al respecto, el lector podría tener perfectamente uno de nuestros cantores nacionales en el salón de su casa y disfrutar apaciblemente de la melodía de su canto).

La apariencia física de esta raza difiere poco de la del canario silvestre, no obstante la talla es mayor. Nos encontramos ante un canario de apariencia robusta, tamaño medio, cabeza grande, pecho muy ancho, plumaje liso y compacto (los rizos muy marcados son causa de descalificación en los concursos), cola no muy larga y patas cortas. No es posible hacer una descripción general valida para la totalidad de los ejemplares, ya que al primar el canto se ha renunciado, desde antiguo, a una unificación del tipo morfológico. La apariencia física varia mucho entre los canarios criados en diferentes zonas geográficas. En lo que se refiere al color, en principio, se admiten todos siempre que no presenten factor rojo. No obstante, fuera de los colores clásicos, que son el verde, el gris o pizarra, el bruno – erróneamente llamado por muchos aficionados isabela -, el amarillo, el blanco y los respectivos píos, hay que desconfiar y pensar en la posibilidad de cruces con canarios de color. Por último, mencionar que se admiten los ejemplares moñudos.

Podemos clasificar los giros que conforman el Código de Canto de múltiples formas, aquí utilizaremos tres clasificaciones:

  1. POR EL RITMO DE EMISION.

Atendiendo a la cadencia o velocidad de emisión de las diferentes sílabas o partes del giro hablamos de:

  1. Giros de ritmo continuo: Son aquellos en los que el oído humano no puede apreciar separación alguna entre las diferentes sílabas que conforman el giro, debido a que el número de las mismas emitido por segundo es muy elevado y se produce un efecto de continuidad del sonido favorecido por las especiales características sonoras de la consonantes que intervienen, por lo general la «r» y, ocasionalmente, la «l«.
  2. Giros de ritmo semicontinuo: Son aquellos en los que apreciamos cada una de las sílabas del giro, pero que apenas hay separación o descanso entre su emisión.
  3. Giros de ritmo discontinuo: Variaciones en las que la emisión de sus diferentes partes se realiza de forma claramente espaciada, podríamos decir que el canario descansa entre sílaba y sílaba (Este tipo de giros se emite a una cadencia mínima aproximada de unas cuatro sílabas por segundo).
  1. POR LA SONORIDAD.

Por las peculiaridades sonoras de los giros distinguimos entre:

  1. Giros metálicos: Cuyo sonido recuerda al que producen los materiales metálicos.
  2. Giros huecos: Su sonido nos recuerda al producido, por ejemplo, al golpear la madera.
  3. Giros acuosos: Recuerdan el sonido del agua, en diferentes situaciones.

Los tres tipos anteriores son los principales, pero también podemos hablar de giros sesgados, giros aflautados, etc..

  1. POR SU VALORACION.

Por su valoración en el Código de Canto, podemos distinguir tres grupos. Aunque no siempre se corresponden valoración y grado de dificultad, podemos decir que, en términos generales, los giros más valorados son los que ofrecen al canario una mayor dificultad de realización:

  1. Giros puntuados hasta 9 (en realidad 27).
  2. Giros puntuados hasta 6 (en realidad 18).
  3. Giros puntuados hasta 3 (en realidad 9)

Los diferentes giros pueden ser realizados con modulaciones ascendentes y descendentes, con lo que la melodía del canario gana en belleza y dificultad.

(Fuente: Miguel Angel Martín Espada)